Estás parado en mi cuello
Mi mamá da clases de Zumba, usualmente en la mañana y en la noche. Esta vez, tomé clase con ella en la mañana; éramos sólo dos personas: Una señora y yo.
Al parecer en la mañana hay más espacios vacantes que en la tarde.
No sé qué fue lo que me incitó a tomar esa clase, no sé bailar más que un poquito de Industrial (que mi hermano me enseñó) y creo que la única forma en que bailaría bien sería ebria (voz de la experiencia). Pero la tomé y sufrí durante una hora, ¿por qué? Pues no tengo ninguna gracia para bailar, es más si no fuera porque sé pensar, creo que no tendría yo ninguna gracia para algo.
Es decir, no puedo durar ni una semana sin hacerme moretones nuevos.
Incluso, al final de la clase, mi mamá me dijo “Mmm, creo que van a volver a dar clases de guitarra y piano en Casa de Cultura, deberías irte a inscribir” Me hizo bastante gracia eso, que sutil mi mamá.
Vi parte de una serie, me dormí un rato y me bañé… no valió en absoluto la pena haberme bañado, hubiese preferido estar sucia todo el día; pero no, hasta me puse ropa “bien”.
Si, estaba yo frenética, muy frenética. Nerviosa y desubicada, perturbada.
Faltar a la escuela no me hace algún bien.
Casi una semana sin él, me estoy poniendo difícil. Después de todo (y esto sin hablar de estereotipos, sino de estrógenos) mi pensamiento femenino me hace tener ideas fatalistas derivadas unas de otras. Y además la insidiosa esta que lo adora casi al grado que yo pero de una manera más sencilla y menos imperecedera, me enferma. Ella no se lo merece.
Ni yo. La verdad, mucho menos me lo merezco yo; pero lo quiero yo y es lo que me importa.
Esta vez no estoy segura de conseguirlo, mi cabello más corto de un lado que de otro, mi maquillaje simple y mi vestimenta medio hippie medio punk me parecen exentos de sus gustos… gustos que no conozco, pero supongo.
Pienso en cuanto lo extraño y pienso a su vez en cuanto quiero gritarle lo mal que me la estoy pasando por su culpa; pienso en cuanto quiero abrazarlo y pienso en cuanto quiero darle un puñetazo realmente fuerte.
Ahora, voy a comerme un cereal y resignarme fatalistamente a lo que tenga que ocurrir. De nuevo.
¿Qué opinas?